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Abril Lech
may
28

La Recapitulación - Parte V (última entrega)

Enviado por Abril Lech el 28/05/2009 a las 22:05

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Las respiraciones 

Las respiraciones son el elemento mágico del proceso de la recapitulación con el que podemos dirigir los arreglos que nuestro cuerpo habrá de hacer en cuanto a su estructura energética. Se utilizan tres diferentes:

 

1. Inhalación.

2. Exhalación.

3. Respiración de apoyo.

 

Las dos primeras vienen señaladas en «el Don del Águila», pero al igual que la lista de eventos y la elaboración de la caja, la descripción es lo bastante detallada para ser fáciles de llevar a la práctica; la manera de hacerlas es la siguiente: 

La inhalación 

Esta es la respiración principal de los ejercicios de recapitulación, la llamaremos inhalación o respiración número 1. Su elemento central, como lo señala su nombre es la inhalación. Es la respiración que jala, que atrae.

 

Se utiliza en dos momentos específicos: cuando el recapitulador entra en la caja y va a iniciar su sesión de recapitulación y cuando –ya iniciado el proceso– se encuentra con una vivencia en la que perdió energía, alguna vivencia que lo haya dejado «incompleto».

 

De hecho los efectos de esta respiración son los de permitir al practicante el alcanzar el estado de atención necesario para pasar del simple recuerdo a la recapitulación propiamente dicha, así como también recuperar las fibras luminosas que se han dejado en el camino.

 

Para realizarla hay que tener una postura relajada y un estado de quietud. La columna vertebral recta. Ojos cerrados. Empezamos con la cara al frente y con los pulmones vacíos. Sin jalar aire giramos la cara hacia el hombro derecho, una vez allí, movemos la cara en un giro de 180 grados hasta el hombro izquierdo, al tiempo que inhalamos profunda y lentamente hasta llenarnos completamente de aire. El movimiento y la respiración deben ser lentos y sincronizados. Llegados al hombro izquierdo, contenemos la respiración mientras que volvemos el rostro hacia el frente, donde sacamos lentamente el aire, para volver a comenzar. Conviene hacer una pausa casi imperceptible entre cada uno de los pasos.

 

Se realizará esta respiración el tiempo que sintamos que sea necesaria, aunque generalmente bastará con unos minutos. 

La exhalación 

Es la respiración inversa de la anterior. La llamaremos exhalación o respiración número dos. Su elemento central es la exhalación y su naturaleza es el desprendimiento. Se utiliza también para momentos específicos: Como cuando en el proceso recapitulatorio nos encontramos con alguna vivencia en que se nos quedaron adheridas partes de tras personas y también cuando topemos con alguna "promesa" a la que querramos renunciar.  

 

La respiración número dos libera al cuerpo de los filamentos ajenos y termina con las «promesas» que ya no se han de honrar por más tiempo.

 

Para realizarla, se requieren la posición y condiciones señaladas en la número 1, sólo que es a la inversa; empieza al frente con una lenta inhalación. Conteniendo el aire giramos el rostro hacia el hombro izquierdo, una vez en él giramos 180 grados hacia el hombro derecho, al tiempo que exhalamos lentamente todo el aire. Sin aire, volvemos al frente y volvemos a empezar. Lo realizamos hasta que nuestro cuerpo nos dé a sentir que ha sido suficiente. Hay que seguir las recomendaciones de la respiración número 1 también en lo que se refiere a lentitud, sincronía y pausas. 

Respiración de apoyo 

La respiración número tres o de apoyo se utiliza cuando necesitamos darle mayor claridad a una escena, cuando queremos recuperar la sobriedad o simplemente cuando necesitamos mayor concentración. Esta respiración no es exclusiva de la recapitulación y la manera de realizarla está detallada en el capítulo relacionado con la suspensión del diálogo interno de este mismo libro, bajo el título «Técnica Básica de respiración»[2]. 

Respirando  

La mayoría de las técnicas especiales de respiración resultan de gran ayuda para silenciar la mente, ya que obligan al sujeto a poner su atención en el respirar en lugar de ponerla en sus pensamientos. La atención en el respirar es de hecho una de las formas generales básicas para alcanzar el silencio; es por ello que muchas técnicas de meditación pueden resultar apropiadas, especialmente si al hacerlas evitamos todo tipo de asociaciones religiosas, esotéricas, simbólicas, etcétera. 

Técnica básica de respiración o Respiración de Apoyo 

Se le conoce coma «respiración completa». Consiste en los siguientes elementos:

 

·      Se inhala y exhala por la nariz.

·      Las inhalaciones deben realizarse llenando de aire primero zona abdominal y luego la pectoral, de abajo hacia arriba.

·      Se debe terminar la inhalación cuando ya no quepa absolutamente nada de aire.

·      Se contendrá el aire un momento antes de la exhalación, de modo que haya una oxigenación completa.

·      La exhalación empezará vaciando pulmones y luego abdomen, esto es, de arriba para abajo.

·      La exhalación terminará cuando ya no quede absolutamente nada de aire.

·      Tanto la inhalación como la exhalación se hará lentamente. Basta con que sean un poco más lentas que lo normal.

·      Se debe buscar la atención máxima en el acto de respirar, evitando atender a los pensamientos; si estos se presentan hay que ignorarlos como si fueran un ruido sin significado alguno. Hay que mantenerse contemplando la propia respiración. 

Variante “A” de la respiración básica 

La misma técnica anterior, pero sacando el aire por la boca. El estado de atención que produce es distinto, apropiado para situaciones que requieren mayor intensidad.

***

BIBLIO: SÁNCHEZ, Víctor. El arte del acecho y su práctica. En “Las Enseñanzas de Don Carlos”. Aplicaciones prácticas de la obra de Carlos Castaneda.Ver capítulo VI, técnica 47, p. 184. Editorial Norma. 1997.

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