Planeta Azul

Conciencia para un nuevo mundo


Carlos
sep
30

LA VAQUITA

Enviado por Carlos el 30/09/2009 a las 20:52

Un maestro de la sabiduría paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de las visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que tenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa de madera,
vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó:



-En este

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Carlos
sep
16

ESTRELLAS EN EL MAR

Enviado por Carlos el 16/09/2009 a las 0:06

Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida. Una mañana mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar. El hombre le preguntó al joven

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Carlos
sep
11

La trampa de la felicidad

Enviado por Carlos el 11/09/2009 a las 21:43

Un joven estudiante pregunto a Krishnamurti,  señor ¿es usted feliz?, a lo que contestó , <<no lo se, no he pensado sobre ello, pero, si me pongo a pensar en ello, desde luego que me sentiré desgraciado>>

 

Bienaventurado aquel que no se ha puesto a pensar si es feliz o desgraciado, y a quien ni siquiera se le ha ocurrido la pregunta.

Bienaventurado aquel que se liberado de la necesidad de ser y aparecer feliz, de tener que contestar la pregunta que claro que es feliz, muy feliz y que si volviera a vivir  su vida (¡cuantas veces se dice

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Carlos
sep
09

LA SABIDURIA DE LOS IDIOTAS

Enviado por Carlos el 09/09/2009 a las 21:07

Se cuenta que un faquir que quería aprender sin esfuerzo, abandonó después de un tiempo el círculo del sheik Shah Gwath Shattar. Cuando Shattar se estaba despidiendo de él, el faquir dijo:

 

-¡Tienes fama de poder enseñar toda la sabiduría en un abrir y cerrar de ojos y, sin embargo, pretendes que yo pase mucho tiempo contigo!

-Todavía no has aprendido a aprender cómo aprender; pero descubrirás lo que quiero decir -dijo el sufí.

Aunque el faquir había anunciado su marcha, se deslizaba a hurtadillas en la tekkia todas las noches para escuchar lo que decía el sheik. No mucho

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Carlos
sep
09

LA CARRERA DE SAPOS

Enviado por Carlos el 09/09/2009 a las 20:51

Érase una vez una carrera de sapos en el país de los sapos. El objetivo consistía en llegar a lo alto de una gran torre que se encontraba en aquel lugar. Todo estaba preparado y una gran multitud se reunió para vibrar y gritar por todos los participantes. En su momento se dio la salida y todos los sapos comenzaron a saltar. Pero como la multitud no creía que nadie llegara a la cima de aquella torre pues ciertamente, era muy alta, todo lo que se escuchaba era: “no lo van a conseguir”, qué lástima, está muy alto, es muy

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Carlos
sep
05

A QUIEN LE IMPORTA

Enviado por Carlos el 05/09/2009 a las 19:03

Todos los meses, el discípulo refería fielmente por escrito a su Maestro sus progresos espirituales. El primer mes escribió:



-Siento una expansión de la conciencia y experimento mi unión con el universo.



El Maestro leyó la nota y la arrojó al cesto de los papeles. Al mes siguiente escribió esto otro:



-Al fin he descubierto que la divinidad está presente en todas las cosas. El Maestro parecía estar tremendamente decepcionado. En su tercera carta, el discípulo explicaba entusiasmado:



-El misterio del Uno y lo múltiple le ha sido revelado a mi asombrada mirada.



El Maestro bostezó.



La siguiente carta decía:

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Carlos
sep
05

99

Enviado por Carlos el 05/09/2009 a las 18:29
Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz.
 Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.


Un día el rey lo mandó a llamar.
Paje -le dijo- ¿cuál es el secreto?

¿Qué secreto, Majestad?

¿Cuál es el secreto de tu alegría?

No hay ningún secreto, Alteza.

No me mientas, paje. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores

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Carlos
sep
05

EL ZORRO INVÁLIDO

Enviado por Carlos el 05/09/2009 a las 18:27

Una vez un hombre vio a un zorro inválido y se preguntó cómo haría para estar tan bien alimentado. Decidió pues, seguirlo y descubrió que se había instalado en un lugar donde solía ir un gran león a devorar a sus presas. Cuando el león terminaba de comer, se alejaba y entonces el zorro iba y se alimentaba a placer.

El hombre se dijo:

-Yo también quiero que el destino me ofrezca de igual manera.

Y se marchó a un pueblo y se sentó en una calle cualquiera a esperar. Pasó el tiempo y no sucedió nada, excepto que cada

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Carlos
sep
05

EL BURRO QUE CAYÓ AL POZO

Enviado por Carlos el 05/09/2009 a las 18:04

 

Fábula El Burro en el PozoUn día, el burro de una campesina se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras la campesina trataba de averiguar qué hacer. Finalmente la campesina decidió que el animal ya estaba viejo, el pozo estaba seco, y necesitaba ser tapado de todas formas y que realmente no valía la pena sacar el burro. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarla. Todos cogieron una pala y empezaron a tirar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente.

Luego para a sorpresa de todos, se aquietó. Después

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Carlos
jun
24

LA ILUMINACION ES : NO SUFRIMIENTO

Enviado por Carlos el 24/06/2009 a las 0:49

La iluminación, ¿qué es eso?

 

Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. "Una monedita", murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol. "No tengo nada que darle", dijo el desconocido. Después preguntó: "Qué es eso en lo que está sentado?" "Nada", contestó el mendigo. "Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria". "¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?", preguntó el desconocido. "No" dijo el mendigo. "¿Para qué? No hay nada dentro". "Échele una ojeada", insistió el desconocido.

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